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No existe certeza, en cuanto a las fechas en que el Mensaje del Evangelio de Salvación llegó al Pueblo de Queilen, pero si tenemos datos de algunos de los que trajeron la Palabra de Dios hasta estos confines de la Tierra
El Hermano Alfaro.
En donde no existe precisión, es en lo tocante a las fechas, ya que muchos de los hermanos que aportaron con datos eran de edad avanzada, y otros transmitían lo escuchado por sus padres o vecinos.
Las primeras noticias de alguien que trajera el Evangelio a estas tierras, se refieren a un hermano, de nombre Luis Alfaro, que anduvo por estos lugares, además de predicar en las islas de Lemuy, Quehui y otras, mas distantes.
Para los muy antiguos hermanos de la Alianza Cristiana y Misionera del sector de Pio Pio como también de otros sectores de Queilen, el nombre del hermano Alfaro, les era familiar, ya que cuando ellos eran niños, los conocieron personalmente; como el caso del hermano Manuel Llaiquel, Víctor Teiguel y otros de apellidos Hueicha.
Uno de ellos, tenía mas de 65 años de edad, cuando en el año 1987 nos contaba sobre la vida del hermano Alfaro, e incluso este anciano hermano mencionó que Luis Alfaro fue alojado en casa de sus abuelos; ellos recuerdan que fue por los años 1930 a 1939 aproximadamente.
Varias personas lo recuerdan como el “Preceptor”, ya que enseñaba a leer y a escribir, los padres les pagaban algo de dinero, como para que les enseñe a sus niños. Esto también concuerda con datos de sectores de la isla de Tranqui, y otros sectores de estas zonas.
Pero sobre todo, el hablaba, enseñaba y predicaba el mensaje del evangelio de salvación, a través de la Biblia, y lo recuerdan predicando por distintos lugares mas poblados; algunos lo rechazaban en forma violenta, de esto también hay varios datos que concuerdan, y eran pocos, los que abrían sus puertas, recibiéndolo con agrado.
Muchas personas, recuerdan que cuando lo veían, decían “allí viene Lucho la vida”. Esto se derivaba, de que siempre hablaba y predicaba de la “vida en Cristo y de la vida eterna”. Hay detalles de la vida del hermano Luis Alfaro, que no conocemos ampliamente, pero lo que si se sabe, es que estuvo al norte de la isla de Chiloé, como también en Pargua, un sector de la provincia de Llanquihue; en uno de esos sectores fue muerto trágicamente por causa del Evangelio.
Este último dato, fue entregado por una hermana de apellido Balcarce, oriunda del sector Tantauco, corresponde a la Comuna de Ancúd.
¡En cuantas familias de estos lugares quedó la buena semilla de la Palabra de Dios!, ¡Cuánto sufrimiento pasó nuestro desconocido hermano! ¡Cuánta oración por esas almas perdidas, cuántas oraciones, para que el glorioso y poderoso Evangelio siga siendo predicado en estos lugares!
Sin lugar a dudas, muchas lágrimas también, fueron parte de su ministerio; ya que eran tiempos en que se perseguía cruelmente a todo quien era evangélico, y aún más, cuando predicaban públicamente.
Nadie recuerda que haya mencionado que pertenecía a tal o cual denominación; simplemente, que un día llegó desde Santiago siendo un perfecto desconocido, con una Biblia y nada mas, algunos se acuerdan que andaba descalzo, era alto y fornido; pocos recuerdan que hablaba de su testimonio; solamente que había salido de una cárcel, ya convertido al evangelio de Cristo, se dedicó a predicar por distintos lugares.
Ni los que lo conocieron, ni nosotros, sabemos mas del hermano Alfaro, no hay registro congregacional, en que lo tengan en sus páginas; pero usted y nosotros sabemos que Dios si lo tiene incluido en el Libro de la Vida.
Nosotros, como otros hermanos, del pueblo evangélico entramos en las labores de este valiente hermano, y de otros desconocidos, los que pagaron un alto y duro precio, ya que en esos años 30; antes y después, no existiendo caminos amplios (solo huellas) en los campos o en las islas, ni taxis ni buses, ni rápidas embarcaciones, tenían que cubrir muchos kilómetros a “patita”, para llevar la Palabra de Dios, a lugares en que no conocían, y que no sabían, si serían aceptados o rechazados.
Otros misioneros.
En el año 1935 aproximadamente, Carlos Le Fevre, llegaba procedente de Estados Unidos a Chile; recorre algunas provincias, para llegar después a estos sectores, era un colportor de Biblias (Distribuidor) y Misionero de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, que traía el mensaje de salvación por estos lugares. Recorrió gran parte de la isla de Chiloé y otras islas pequeñas, en una lancha desde Ancud hasta Quellón. Caminaba largas distancias llevando una mochila con literatura cristiana lo cual lo distribuía en los hogares que visitaba.
Varios años después, llega otro misionero de EE.UU. llamado Juan Buscher, quién se establece en Castro. Se sabe, que construye una pequeña lancha, para así trasladarse y recorrer la parte sur de la isla de Chiloé, y otras islas pequeñas.
Realizando Cultos en varios sectores donde reparte Biblias, Nuevos Testamentos e himnarios. Usaban una carpa de lona, y lo levantaba en los lugares en donde realizaban Cultos para predicar y enseñar la Biblia.
Este hermano realizó campañas evangelísticas en Queilen urbano en una carpa donde además proyectaba películas que eran un buen gancho para que la gente asistiera.
El año 1976 en la isla de Tranqui, recibí testimonios de varias personas que lo recordaban, de cuando levantaba una carpa en las playas y predicaba. Algunos, me mostraron los Nuevos testamento que repartían. Varios de estos datos, lo tienen los hermanos de la Alianza Cristiana y Misionera.
Aproximadamente entre los años 1971 al 1973, se sabe de una hermana, de nombre Adelina Riquelme, perteneciente a la Alianza Cristiana y Misionera, conocida en el sector de Pio Pio; donde desde varios años, ya existía una pequeña Congregación; ella predicaba la Palabra de Dios, y estuvo en la ciudad de Queilen realizando la Obra entre niños y adultos. Esta hermana, después se traslada a otra ciudad.
En esos tiempos también vinieron desde Castro, unos hermanos de la Iglesia Pentecostal de la Comunión de los Santos, los que predicaron en el pueblo, realizaron Cultos en un hogar, pero no permanecieron.
Sin lugar a dudas, son muchos los hermanos que de diferentes maneras, han llegado con el evangelio de salvación a estas tierras chilotas, pero es difícil saber con precisión las fechas y los lugares en que estuvieron. Pero lo que si tenemos claro que todos han contribuido a que el Evangelio, y la Obra de Dios se extienda hasta estos confines de la tierra.
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